La trilogía de Castillo Infinito marca un antes y un después en la historia del cine de animación japonés. Con más de 600 millones de dólares en taquilla, el fenómeno de Kimetsu no Yaiba confirma que el anime ha conquistado definitivamente la escena global.
Ufotable despliega un festival visual sin precedentes: secuencias de acción con fluidez milimétrica, composiciones de luz y color que rayan en lo pictórico, y una banda sonora que eleva cada enfrentamiento.
“La animación de Ufotable convierte cada batalla en una pintura en movimiento.”
Pero más allá del espectáculo, Castillo Infinito nos habla de sacrificio, legado y del peso de las promesas.
